martes, 20 de enero de 2015

Al otro lado

Si quieres que mire a través del cristal, dime,
¿me has traído un espejo?
Quiero pasar al otro lado donde la luz es más brillante.
¿Miento? Dame la mano.
Quiero atravesar y cortarme con puntas afiladas.
No importan las heridas, solo quiero pasar...
¿Habrá esperanza?
Me juego mi poca sensatez, mi poca rectitud, mi poca vida gris
a que sostengo la vida a empujones.
Yo sólo busco un resquicio, ese pequeño punto mágico,
y voilé.
Una luz cegadora que dolerá,
no enentederás, no veré, no sabrá el mundo...
El otro lado siempre es mejor,
siempre duele más,
siempre cuesta más,
siempre da más vueltas.
Siempre te hace caer.
Y luego vuelas.
Y luego eres.
Y luego yo.



domingo, 28 de diciembre de 2014

La verdad os hará libres

  Todo el que haya visto La historia Interminable sabe qué son los pantanos de la tristeza. Saben que Artax muere en ese pantano. Y que Atreyu busca la sabiduría, que llega a través de pasarlo mal, de luchar y etc etc. Toda una metáfora. Y que al final las respuestas están dentro de ti. ¿Os suena de algo? ¿Las respuestas a qué? ¿A eliminar la tristeza?

  "La verdad os hará libres" es una frase que nos gusta mucho, especialmente a los españoles, que queremos saberlo todo, yo discrepo. La verdad no hace libre a nadie, entre otras cosas porque toda verdad tiene más de un punto de vista. Conocer certezas de las cosas que suceden a nuestro alrededor está bien, de lo que ocurre en la vida diaria, en la vida social etc. Conocer la verdad de los pensamientos de otros no está tan bien, no es un chollo. Conocer nuestra propia verdad, meternos en nosotros mismos y hurgar, aparte de ser tarea difícil, libera de una manera muy distinta a la que la gente se cree. Tener plena conciencia de las cosas, o al menos una muy amplia, no da la satisfacción esperada, es más, normalmente causa angustia, dolor, soledad, incomprensión, todo tiende a volverse un poco caótico. Y cuando pasa el tiempo y ves que sí, que sabes mucho y eres medio sabio, pero no eres comprendido, piensas, ¿en qué he mejorado? Mi vida no ha ido a mejor como yo pensaba, yo vivía mejor creyendo otras cosas, más tranquilo, era medianamente feliz. No tenía grandes aspiraciones. Ser libres sólo es un estado de conciencia, y no siempre viene acompañado de alegría. Usar esa conciencia para formar parte de otras cosas está bien, para intentar de alguna manera llegar a la gente, ayudar, poner granitos de arena que sean útiles. Leí un artículo que dice 3 grandes "verdades":

"Casi todo lo que se puede decir en contra de la Navidad es lúcido y razonable… but I like it. Además ¿por qué ensañarnos con esta mentira y tragarnos sin rechistar las otras? Como las de quién la hace la paga, el amor eterno o que uno puede hacerse rico trabajando. Lo desesperante de la Navidad es que conoce nuestros puntos débiles, se recrea en ellos, nos deprime, emociona, redime y condena pero nunca de manera definitiva".

Quien la hace la paga... ¿desde cuándo? Si vivimos la vida esperando que ésta nos devuelva con creces las injusticias que han cometido otros contra nosotros... podemos esperar sentados. La justicia divina no existe, la justicia la hacemos a nuestra manera todos los días, peleando con uñas y dientes, y a veces... hay que dejar pasar el tiempo, y dejar de saber verdades que no sirven para nada más que hacernos infelices. Si ya tienes tu propia verdad, déjala estar, no quieras saber la de los demás, y si te duele... aire.



martes, 2 de diciembre de 2014

Y uno más

Y sin previo aviso más que el calendario, mientras jugaba a ser otra estación y la vida se llenaba de consonantes, llega diciembre. Lo último. Se acabó. Fssss... y así se esfuma el año. Así otra vez, así de bruces, así con luces y con olor a jengibre. Canela y lluvia. Frío y sangre. Quien quiera diciembre que levante la mano, quien lo consiguió que se ponga en pie. Aplausos de aire, chasquidos de fuego. Equilibrio final en la débil cuerda, todos caeremos. Que nos de el viento en la cara, que nos hiele los sentidos y soplemos los vencidos.
Y uno más.
Y uno menos.
 
 
 

lunes, 17 de noviembre de 2014

¿Cómo se hace?

¿Cómo se hace? ¿Cómo se ha hecho siempre? ¿Un adiós? Quizá una vuelta de cara. ¿Un nunca más? Un déjame.

¿Cómo? Cuando esa persona ha definido lo que soy yo. ¿Cómo, cuando ha sentado las bases de mi percepción? La que me dio la vuelta, la que me enseñó a cuestionar todo, a remover todo, a ver con otros ojos, a iluminar el camino. La que me puso del revés. Me encontré entre las luces del principio y las sombras que siguieron.

Cómo agradecer tanto y a la vez querer desaparecer. Me duele tu corazón. Te sueño. Y te doy. Seguir buscándote, encontrándote... ¿o fue un placer coincidir en esta vida?

No puedo decidir, aunque ya lo hice. Atrapada por llegar demasiado lejos. Quizá es el mundo del revés, no es débil el que se queda, sino el que se va, porque es más fácil. Quedarse es lo difícil. Ver y oír lo que no quieres, bajar la mirada y volverla a alzar a los dos días porque quizá, y un montaña rusa donde ya no hay vuelcos. He salido disparada de ella y vuelo.  Caeré, claro. Pero me subí. El punto de no retorno quedó tan atrás... años luz.

Las doctrinas lo dicen claro. Los consejos siempre son los mismos. Sin embargo...
Soy mejor gracias a ti, y tú eres luz. Pero...




viernes, 14 de noviembre de 2014

Comunicación Emocional

Después de ver noticias sobre corrupción, de asimilar como podemos toda la infoxicación a la que estamos expuestos, la mala y la buena, los mensajes positivos, los mensajes negativos, etc... llega la Navidad... y llega la lotería. Sí, ya sé que todos habéis visto el anuncio y que más de uno habrá echado una lagrimita. Es decir, nos han tocado el corazón, la fibra sensible. Han conseguido emocionar con la comunicación. Publicidad en este caso, vamos, para que compremos boletos. No está mal, ni mucho menos. Me parece un poco excesivo el dinero gastado en un spot (más de 800.000 euros), pero imagino que habrá dado trabajo a mucha gente, por lo cual, está bien.

A lo que voy es, si la comunicación es capaz de emocionarnos en la tele, ¿por qué no lo hacemos en el día a día? ¿Qué falta? ¿Dónde está la empatía? ¿Es que sólo somos capaces de emocionarnos con lo que vemos o escuchamos en la tele? ¿Si yo contara mi historia a modo de película tendría más valor? Pienso que todo es un arma de doble filo, que nuestra vida diaria la vemos de color gris, que no nos indignamos lo suficiente, que tragamos demasiado, que no vemos a los demás, y que las alegrías y demostraciones de amor nos la guardamos para círculos muy cercanos, a veces demasiado cercanos. No hay nada malo en expresar lo que se siente, lo que se piensa. Manuel no pudo comprar su billete de lotería. ¿Comparías tú uno para tu vecino en paro? Veo cómo se tira comida en buen estado prácticamente todos los días. Nadie lo denuncia. Yo tampoco. Veo cómo se ponen zancadillas a compañeros de trabajo, cómo la inquina y la soberbia ganan a la naturalidad y a la espontaneidad, a la vida. Cómo las malas tretas y gestiones sacuden a la vida diaria de todos nosotros, incluso en el mencionado anuncio, que le pregunten a este señor al que le "robaron" el trabajo. ¿Por qué? ¿Por qué es emocionante una historia vista en tv si la nuestra puede ser mucho mejor? Quizá deberíamos empezar a actuar y no a ser espectadores. Quizá deberíamos hacer de cada día un teatro, una escena diferente. Quizá lo emocionante no es lo que nos quieren vender sino lo que tenemos al lado, justo al lado, quizá lo que hacemos es más valioso que las vidas de lujo de los poderosos, quizá lo que luchamos con toda nuestra alma es más importante que comprarse una casa, un coche, que ver esas películas comerciales donde parece que la vida es mejor o mucho peor.

Yo me planto, ésto no puede ocurrir solo en Navidad, esto no puede emocionar solo en estas fechas porque haya un anuncio de por medio, no podemos callarnos más, tenemos y debemos emocionar y emocionarnos.  

Es bueno para nuestro corazón, si acaso para que no suene tan cursi, es bueno para el sentido común. como dice una gran canción de Talking Heads (Once in a Lifetime), "Debes preguntarte a ti mismo, ¿cómo he llegado aquí? (...) Remueve el agua que hay en el fondo del oceáno. 

No paremos de remover. 

Artículo publicado en anamaroto.com

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